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12 Julio: El espejo

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09/07/2020 09:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El hundimiento electoral de Unidas Podemos además de convertirse en su unción, hace inviable el desalojo de Feijóo de la presidencia de la Xunta, a pesar de la nefasta gestión desempeñada y de la desastrosa situación de crisis política e institucional que vive nuestra comunidad

Galicia ya está en campaña, y los datos de la última encuesta preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), vienen a predecir que nos comicios de 12 de julio la izquierda no logrará escaños suficientes para constituirse en alternativa al PP, quien una vez más se alzaría con la mayoría absoluta en la comunidad; conclusión que no deja de ser un sondeo más de idéntica fiabilidad que las elaboradas por otros medios demoscópicos, expertos todos ellos en crear profecías o versionar la realidad al antojo de sus propietarios.

No resultando de recibo en todo caso, que un organismo autónomo de carácter administrativo adscrito al Ministerio de la Presidencia como resulta ser el CIS, sea el único de similares características que en democracias con nivel de calidad más alto que la nuestra se dedica a inquirir y publicitar la intención y la estimación de voto en elecciones, es decir, a efectuar encuestas partidistas a cargo del presupuesto del Estado.

Una función descontextualizada de los objetivos que en buena lógica debiera cumplir este centro de investigación, y que en todo caso, debieran quedar circunscritas al fortalecimiento de la investigación sociológica de calidad, que nunca como es el caso, a confeccionar barómetros inéditos como resulta ser el caso de los comicios gallegos.

No es necesario profundizar en encuestas, para saber que desde los albores de la autonomía hasta hace bien poco la posibilidad de mudar la presidencia de la Xunta de Galicia se tornaba un intento de difícil consecución sin confluir en objetivos la representación electoral de las fuerzas de izquierda, no representando tal requisito justificación argumental para circunscribir a la generalidad de la sociedad gallega en el conservadurismo del ámbito políticos de las derechas.

Ni mucho menos, pues nunca fue la ciudadanía como base electoral el problema que impidió conformar una alternativa sólida al Partido Popular.

El motivo de tal impedimento se ha de buscar en la actitud política mantenida entre contendientes, para así entender que mientras los conservadores se agruparon desde siempre alrededor de la unidad de actuación, tirando rendimiento electoral de una disciplinada estabilidad, contrariamente, los opositores en su antagonismo dedicaron su función a incentivar divisiones, purgas en sus propias organizaciones y a prodigar disputas internas de poder, conduciéndose con tal comportamiento hacia una situación de permanente conflictividad que anuló toda posibilidad de hacer la mínima concesión a la imaginación política, dificultando con eso poder ofrecer al electorado de forma solvente y creíble el esquema de otra Galicia posible.

Se ha de referir igualmente que cuando hechos emergentes como el 15 M modificaron en lo sustancial el cuadro fijo de la controvertida realidad; como insignia del cambio político y referente vertebrador y aglutinador de un nuevo sentimiento progresista, se creó la expectativa de construir una “nueva” política, más “democrática” y “honesta”, para acabar con los recortes sociales y recuperar nuestros derechos.

Pretender corregir la situación desde la izquierda sin mediar cambios estructurales, es un objetivo sin ningún tipo de recorrido que reporta frustración, fracaso. y revés electoral

Lo cierto fue que todos los partidos gallegos de izquierda con representación parlamentaria que preconizaban un cambio sustancial de la situación, no se expusieron en ningún momento de su acción política a la ruptura con el sistema capitalista, optando por gestionar las instituciones de la forma “menos mala” posible, pero plegándose en todo caso a las dinámicas del parlamentarismo burgués con promesas y discursos insuficientes.

Tal proceder creó un desencanto que se vio agravado con la entrada de Unidas Podemos en el gobierno del Estado español, en coalición con el PSOE, la pata izquierda del Régimen del 78, pues cada una de las repetidas capitulaciones programáticas de la formación morada no hicieron más que desilusionar a sus votantes, y en Galicia también.

No siendo de extrañar por tanto que a pesar de los agudos recortes en Sanidad, la falta de políticas sociales de solución a los enrevesados problemas económicos del pueblo gallego, más allá de sus deméritos, con una ligera pérdida de votos, el PP gallego con Feijóo al frente repita su triunfo electoral en los nuevos comicios de 12 de julio, por la inadecuada oposición y la anacrónica línea política de sus contrincantes

Pero tal previsión no debe sorprender en lo más mínimo, pues pretender corregir la situación desde la izquierda sin mediar cambios estructurales teniendo enfrente la apisonadora del neoliberalismo, es un objetivo sin ningún tipo de recorrido que como era de esperar reporta frustración, fracaso. y revés electoral.

Reafirmarse en lo contrario es incurrir en la disonancia cognitiva de negar la evidencia a uno mismo.

Ahora bien, quienes siguen confiando en la democracia como expresión libre de la voluntad popular, ante los comicios del proximo domingo deben estar expectantes, para no confiar su voto a partidos que no resultan ser dignos de su recepción.

 

 


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Galdo Fonte (434 noticias)
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