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Mi autoridad emana de vosotros…

14/01/2014 22:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mire por donde se mire, la aplastante realidad nos indica que a corto o a mediano plazo la sociedad actual debe realizar un cambio drástico e ineludible so pena de no sucumbir y desaparecer

 

Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana. Esta es una frase Artiguista, que data del siglo XIX. Este insigne personaje de la historia moderna nació en Uruguay, en el año 1764 hijo de colonos españoles. Fue bautizado con el nombre de José Gervasio Artigas,  lucho por la independencia de su país del poderío español. Fue el prócer y héroe que condujo a su país hacia la libertad de todo poder extranjero. Convirtió  a este pequeño país de América del Sur, ubicado entre Brasil y Argentina, en una república democrática. Fue un adelantado en  su época y entre sus muchos pensamientos ante la primera asamblea constituyente, pronunció esas palabras. “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra creencia soberana”. Ninguna otra frase más apropiada para referir el sentir de la democracia, que significa (demo) gobierno (cracia) pueblo, es decir “gobierno del pueblo. El poder del pueblo transferido democráticamente,  hacia un representante que luche por objetivos comunes en bienestar de todos los ciudadanos. Pero Artigas tuvo la humildad de asimilar la cuantía del poder de tal envergadura y el límite del mismo. Mi autoridad emana de vosotros, es decir estoy en el poder por que el pueblo me eligió democráticamente, pero esa autoridad “cesa” automáticamente ante la presencia del pueblo. Ni más ni menos, así es, el respeto  hacia el sentir popular de la gran mayoría, muestra la humildad, la honorabilidad, la moral y la ética de un hombre que entrego su vida por su patria y por el bienestar de sus ciudadanos.

Este es un personaje marcó un antes y un después en su país, y un claro ejemplo a seguir. Estoy convencida que su idiosincrasia es aplicable en la actualidad. ¿Qué desea la mayoría de la población mundial?.  Vivir en paz, con bienestar, con trabajo, en igualdad de oportunidades.

El ser humano está llegando al límite de sus fuerzas, está frustrado ante la explotación de que está siendo objeto a lo largo de toda lo historia. Sometido por el poderío político-económico que lo conduce por derroteros espinosos y represivos. Desconociendo sus derechos y robándole su futuro y el de sus hijos.

Han existido y existen actualmente regímenes represivos  que anulan sus facultades y lo sumergen en el fango de la pobreza, el desempleo y la desesperación. Legislan soberbiamente favoreciendo a la clase más alta y acomodada, y empobreciendo a los trabajadores. Para ello utilizan “herramientas” democráticas que confirman aquel viejo y sabio dicho de “hecha la ley, hecha la trampa”.

Nos hemos acostumbrado a aceptar sin rechistar las “decisiones” tomadas paradójicamente  (en nuestro nombre y por nuestro bien), y así nos mantenemos dentro del cauce normal de la vida cotidiana.  Analizamos la situación en ruedas de amigos, en familia y nos convertimos en “expertos”. De pronto todos somos ministros y economistas. Sabemos a conciencia lo que está bien y lo que está mal, discutimos y nos envalentamos, pero solo en familia.  Permanecemos paralizados, estáticos e inamovibles aceptando, el “recorte” de nuestros derechos, entre ellos el derecho a manifestarnos libremente, ejerciendo así nuestra facultad de elección.

Cíclicamente a lo largo de la historia hemos ido viviendo etapas más o menos liberales que acaban acallando el clamor popular por la fuerza. ¿Por qué el ser humano tiende a dejarse avasallar?. Sin embargo existen lapsos en la historia de pueblos enteros que se han movilizado exponiéndose a todo en post de un ideal. Pueblos que  han  luchado por  proteger y defender  sus derechos y su integridad.

 Podría citar otra frase Artiguista “No venderé el rico patrimonio de los Orientales, al bajo precio de la necesidad”. Otra muestra de su lealtad, de su honradez, de su prioridad por el bienestar de todo un pueblo y no del suyo propio o el de su sequito.

La historia, nuestros antepasados nos están ilustrando el camino a seguir para poder cambiar la calamitosa situación en la que el mundo entero se encuentra. Vivimos un presente salpicado de escándalos políticos, de corrupción, de abusos, de injusticia… Somos rehenes de la injusticia social, económica y laboral… Alguien se ha preguntado ¿cómo hubieran reaccionado estos personajes que enriquecen la historia universal?. En la actualidad la clase alta padece la epidemia de la fiebre por el poder y la ambición, anteponiendo sus propios intereses inescrupulosamente a todo, pisoteando los derechos humanos, y el bienestar de la mayoría de la población mundial.

Los pueblos del mundo se van empobreciendo a la velocidad de la luz, y sus habitantes van asidos a la estela desigual que va dibujando la cola del cometa, que avanza indómito e inconmovible en su  particular búsqueda de prosperidad y bonanza. ¿Hacia dónde nos llevará esta travesía?, si no reaccionamos y buscamos conjuntamente un cambio, sino giramos 180º, vamos directos al estallido de la humanidad. El planeta no estallará solo por el daño que el ser humano le ha hecho, arruinando la naturaleza. Se desintegrará porque todos y cada uno de nosotros arrastraremos nuestras miserias y nuestra “MISERIA” pegadas a la piel. Llegará el momento que será tan grande el retroceso que, nuestro viaje en el tiempo aterrizara en la prehistoria.

Si la humanidad no logra acordar un punto medio donde deponga y extermine el cáncer de la ambición desmedida que la consume, y asuma la responsabilidad de una lucha conjunta por el bien común de “todos”, acabaremos viviendo en cuevas, alumbrándonos y calentándonos con fuego y “cazándonos” entre nosotros para subsistir.

No es posible seguir eludiendo la responsabilidad individual de cada uno, soslayar decisiones o voltear la cabeza hasta que no nos toque de cerca. Si el sentir de la mayoría discrepa con las políticas que se llevan a cabo, hay que hacer valer “PACIFICAMENTE” los derechos que por nuestra condición de humanos poseemos.  No solo con movilizaciones y manifestaciones se logran objetivos, pero si son importantes. Es menester lograr concordar un frente común y validar un referéndum que nos permita rectificar y realizar todos los cambios que sean necesarios para recuperar lo perdido. Y para ello es necesaria una comunión de intereses y “delegar nuestros intereses” en personas que no nos traicionen, ni traicionen nuestra confianza. Ya conocemos lo que tenemos y lo que dan. Partidos políticos y sindicatos…  Debemos encontrar espíritus nuevos, incorruptibles y solidarios que reestructuren la sociedad actual. Que modifiquen el sistema y sus herramientas de gobierno en “BENEFICIO” de todos.

Necesitamos fomentar la verdad y la justicia y acabar con la mentira, los engaños y la esclavitud en que nos han sumergido.

Esto es algo que individualmente debemos sopesar concienzudamente y analizar cada uno, pero defendernos colectivamente para acabar con los atenuantes que nos han hundido en la miseria y la desesperanza a muchos y ha encumbrado,  premiando y mimando a los mismos de siempre.

La autoridad nace de la voluntad popular a través del voto... Pero es de inteligentes "saber" cuando debe cesar y aceptarlo

Europa, Asia, América, Oceanía, África… somos todos!!! Debemos deponer los prejuicios, la discriminación, la xenofobia, el racismo, el materialismo, para volver a renacer como “seres humanos libres y soberanos”. Debemos  crear una nueva sociedad donde no existan derrotados ni vencedores. Una nueva sociedad regida por la solidaridad y la justicia que busque el bienestar de “todos”.

En épocas de crisis suelen renacer los valores. Aquellos que lo han perdido todo son las víctimas inocentes. Conforman el conjunto de quienes  han sido lapidados por los gestores y verdugos de nuestra sociedad actual. Cada día se suman más damnificados por culpa de la “crisis” mundial que solo ha sido ideada para sepultar a las grandes masas y ampliar las bóvedas de empresarios capitalistas, banqueros y políticos. Diariamente son más los que han sido literalmente aplanados y  viven agazapados, arrasados moralmente a la vera del camino. Sin embargo muchos han visto la aparición en sus oscuros horizontes de  buenos samaritanos. En este  siglo XXI aún existen seres humanos cuyo buen corazón y generosidad se pone en manifiesto. Son personas anónimas que extienden su mano bienhechora y solidaria para compartir con ellos lo poco que poseen.

Es loable su intervención en Madrid, en Cádiz, en Barcelona, en Sevilla… con su presencia logran llevar no solamente un trozo de pan a los más desprotegidos.  Están dando con su ejemplo una lección de vida, de humanidad a un mundo egoísta y superficial, ambicioso y ruin.

Están y existen, como también militan con su ejemplo, quienes en la población de Burgos se manifiestan en bloque y  hacen valer sus derechos. La administración del dinero público en épocas de crisis debe estar destinado pura y exclusivamente a abatir la adversidad que se ceba de los más desvalidos. El dinero público debe administrarse correctamente para paliar lastimosas situaciones económicas, educativas, atender la sanidad pública y en general el bienestar de toda la sociedad. Debe invertirse en proporcionar techo y comida a los desamparados y ponerlo a producir invirtiéndolo en empresas que creen empleo. Empresas que produzcan y sean competitivas a nivel mundial, empresas públicas que no sean malvendidas ni privatizadas.

Lo que no se debe hacer es invertirlo en entidades bancarias que ya de por si son poderosas y que cuyo cometido es enriquecerse a costa de sus clientes, con intereses abusivos, o despojándolos de sus viviendas.  

La sociedad en general debe ser “aligerada” de obligaciones tributarias y reducir los puestos jerárquicos creados, que son en su mayoría inútiles. ¿Para qué tantos diplomáticos, senadores, diputados, ediles, alcaldes, tenientes de alcaldes, etc, etc? Todos ellos cobran cifras millonarias y no producen absolutamente nada. Si nos ahorrásemos todos esos salarios innecesarios, no habría el alto porcentaje de parados ni en España ni en el mundo. Si estos cargos de “particular confianza” no existiesen seguramente sus ocupantes estarían “trabajando” en empresas que si producirían algo beneficioso para la humanidad, vez de ser parásitos y una pesada carga imposible de financiar.

Hay demasiados “caciques” y pocos indios. Caciques que se han autoerigido en “semidioses” y que no son necesarios. Además de ahorrar tantos millones en salarios innecesarios, estaríamos ahorrando otra significativa cantidad anulando sus múltiples pluses, dietas, y demás “gastos” que usufructúan.

Pongamos un ejemplo, un cargo político en España gana un promedio de 5.000 euros más 1.800 euros de dietas, es decir 6.800 euros. Si redondeáramos en 1.000 euros su salarios, (salario interprofesional es de  752, 85), nos estaríamos ahorrando la suma de 5.800 euros per cápita. En España tenemos una producción de aproximadamente 450.000 políticos, con lo cual realizando una simple operación matemática, multiplicando  esta cantidad por los 5.800 euros que sobrarían, nos arroja en resultado escandaloso.  Estaríamos ahorrando “mensualmente” la escalofriante suma de 2.610.000.000 millones de euros.

Tenemos una tasa de un 26, 7 % de población en paro, si esta cifra la dividimos entre el salario interprofesional nos da un total de 3.466.826 de personas que saldrían del paro, con lo cual bajaríamos significativamente la tasa de desempleados y de familias desamparadas.

Si las políticas económicas desarrolladas “creen” posible que una persona viva con el salario interprofesional, los cargos políticos si realmente fueran consientes de la situación en la que vive el país, podrían subsistir con 1.000 euros mensuales. Si hicieran uso de su raciocinio rebajarían sus expectativas económicas porque anualmente estaríamos ahorrándonos  31.320.000.000 millones de euros que podrían ser destinados a otros fines más “productivos” “beneficiosos”  para la sociedad y para el país. Todo esto sin desmedro de los demás gastos que sus viajes y traslados ocasionan.

Una realidad para pensar, y concientizar. Una realidad que deberían asumir y entender, que ya es hora de tirar la toalla, antes que sea demasiado tarde y caduquen las esperanzas y las expectativas de una sociedad que va en sentido opuesto y en vertiginoso declive.

Es tiempo de llevar a la práctica el verdadero significado del pensamiento Artiguista. MI AUTORIDAD EMANA DE VOSOTROS Y ELLA CESA ANTE VUESTRA PRESENCIA SOBERANA.

 


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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