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Cataluña, Vox o la crisis que viene centran la recta final hacia un 10-N incierto

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08/11/2019 07:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Entre las elecciones de abril y las que tendrán lugar en noviembre habrán pasado apenas seis meses y medio. Pero el panorama político ha sufrido un vuelco en ese medio año. El foco se ha desplazado a Cataluña, y los equilibrios de fuerzas en el bloque de la derecha se han alterado sustancialmente, por no hablar de la aparición de un nuevo partido de ámbito nacional: Más País. De fondo, además, comienza a vislumbrarse una crisis económica en el horizonte a la que las formaciones no son ajenas.La sentencia y los disturbios centran la campaña. Si algo ha modificado el tema de discusión de esta campaña electoral con respecto a la de abril es la importancia que ha cobrado la crisis territorial de Cataluña y los disturbios provocados por una minoría de los manifestantes contra la condena a los principales líderes independentistas catalanes.El recrudecimiento de la crisis territorial ha obligado a los partidos a posicionarse. En la derecha, PP y Ciudadanos han pedido iniciar los trámites para la aplicación del artículo 155 en Cataluña, mientras Vox ha ido un paso más lejos y ha planteado la posibilidad de suspender varios derechos fundamentales aplicando el estado de excepción. La izquierda, tradicionalmente incómoda cuando la cuestión territorial centra el debate, ha tenido reacciones encontradas. El socialista Pedro Sánchez ha endurecido el tono contra el independentismo, ha prometido una reforma del Código Penal para penar los referéndum ilegales y ha prometido traer al expresident Carles Puigdemont a España. Por su parte, Unidas Podemos ha tachado de "locuras" esos planteamientos, ha pedido no descartar el indulto a los condenados y ha apostado por la creación de dos mesas de diálogo para reconducir la situación.La situación de los dos bloques es también sensiblemente diferente a la de abril. En la derecha, la pugna por el liderazgo parece finiquitada: mientras el 28-A Ciudadanos quedó a apenas 9 escaños del PP e incluso se jactó de poder liderar la oposición, su desplome en las encuestas devuelve la hegemonía al partido de Casado pese al ascenso de Vox.En la izquierda, por su parte, el fracaso de la investidura ha envenenado la relación entre PSOE y Unidas Podemos. Si en la campaña del 28-A las críticas entre uno y otro fueron suaves y Sánchez, incluso, se abrió durante los últimos días a una coalición, seis meses después los puentes están muy dañados: el PSOE no quiere ni oír hablar de compartir Gobierno con Pablo Iglesias y este, además de insistir en ello, le acusa de querer pactar con el PP y de dar alas a Vox.Que la crisis económica que está por venir preocupa a los españoles es un hecho: en el último barómetro del CIS, "los problemas de índole económica" eran mencionados por el 29, 1% de los ciudadanos como uno de los principales retos de España. Y, a diferencia de lo que ocurrió 28-A, la oposición la está aprovechando para cargar contra el Gobierno.Unidas Podemos asegura que su presencia en el Ejecutivo es la única que puede evitar futuros recortes y sostiene que estas elecciones decidirán cómo se gestiona la crisis que viene. Y el PP trata de enarbolar la bandera de la gestión económica: "La crisis aparece con el socialismo. Pasó en 1996, pasó en 2011 y, de nuevo, vuelve a repetirse", aseguró en el último debate Pablo Casado.Según el politólogo Pablo Simón, el agravamiento de la situación económica y, sobre todo, que la ciudadanía perciba que vienen mal dadas beneficia "a las formaciones que se plantean como antisistema o que hacen una crítica al sistema en su conjunto".La falta de acuerdo tras el 28-A ha elevado el hartazgo ciudadano a niveles históricos: según el CIS, los partidos y la política son el segundo problema que más preocupa a los españoles. Y esa combinación de enfado y acumulación de elecciones en poco tiempo puede hacer que la participación se resienta, según explica la politóloga Berta Barbet.Pablo Simón, además, añade que la desafección con la política en general tiene el mismo efecto que la crisis económica: potenciar a los partidos con un discurso más escorado.La decisión de Íñigo Errejón de presentarse a las elecciones al frente de la candidatura de Más País genera turbulencias en el bloque de la izquierda, ya que añade un nuevo actor que hace la competencia a PSOE y Unidas Podemos.No obstante, la formación ha ido de más a menos en las encuestas, algo que Simón achaca a dos motivos: haberse "presentado en muchas circunscripciones", un total de 18, "sin contar con estructura", y fundamentalmente "haber fiado todo su discurso al desbloqueo" sin enarbolar un mensaje potente en asuntos centrales de la campaña como la crisis territorial o el auge de Vox. Precisamente la extrema derecha es otra de las grandes novedades de la campaña. No tanto por su existencia, sino porque, a diferencia de en abril, su presencia ya está asumida en el panorama político. "Los pactos que firmaron con ellos PP y Ciudadanos tras las elecciones locales y autonómicas, y la asunción de que se pueden apoyar en Vox, provocan que ya no sea una incógnita", explica Simón. Y eso, sumado a la importancia de la crisis en Cataluña durante la campaña, puede impulsarles a ser tercera fuerza, como pronostican muchas encuestas.


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