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Crítica de "El Buen Patrón", de Fernando León de Aranoa

14/02/2022 03:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La triunfadora de la reciente 36 Edición de los Goya muestra los monstruos que pueden vivir dentro de aquellos que ostentan el poder


 

En algunas entrevistas que concedió en el estreno de la última cinta de Fernando León, Javier Bardem dice que el protagonista que encarna en El Buen Patrón, la nueva película de Fernando León de Aranoa, es todo un canalla. Un canalla, sí, y muchas otras cosas, como un ruin hipócrita, un depredador sin escrúpulos, un miserable embaucador, y también un egocéntrico y un ególatra desalmado; alguien del que es mejor estar lejos, aunque lamentablemente hay ejemplos de ello en muchas partes. Bardem se mete en la piel de Blanco, un exitoso empresario dueño de una fábrica de balanzas industriales, la cual ha sido elegida como una de las tres finalistas para ser premiada con el galardón local del año a la excelencia empresarial. La visita de la comisión está cercana, y Blanco lo prepara todo para obtener el éxito, pero las cosas se le complicarán en la fábrica y tendrá que luchar contrarreloj para que todo esté en orden, en equilibrio.

 

Tras su anterior film de 2018 Loving Pablo, un acercamiento no tan conseguido a la vida del mítico narcotraficante Pablo Escobar, basado en el libro de la periodista colombiana Virginia Vallejo, con la presencia también de Javier Bardem y de Penélope Cruz y que son lo mejor de la película, León de Aranoa (el Ken Loach español) regresa a su mundo personal y a su estilo tan reconocibles, entregando a los espectadores otro trabajo de esencia realista y crítica, una obra comprometida, en la que se comprueba de nuevo la gran importancia que concede a los personajes que siempre se muestran cercanos, tipos cotidianos repletos de humanidad, auténticos perdedores de clase trabajadora que sufren las penalidades de un sistema que no deja de ser injusto con ellos. Así, tenemos cintas como Los Lunes al solBarrio, Amador o Princesas, que son estupendas películas que huelen y saben 'a calle', y que logran que el espectador se involucre en las peripecias de sus protagonistas que residen en el descontento y la amargura, y en un humor que nace del desconsuelo o incluso del espanto, porque la vida es eso también: una mezcla de drama y comedia.

El Buen Patrón merece verse, acercarse al cine, y más después de haber sido la triunfadora en la reciente 36 Edición de los Premios Goya

 

Y así han denominado a El Buen Patrón, como una comedia, una comedia ácida, y negra, con un fondo terrible y brutal; y no está mal elegido para intentar definir a esta cinta que, como el cine de este director, intenta siempre entretener, sorprender y hacer reflexionar, y también que el espectador sonría en medio de la crudeza de lo que nos enseña y narra. Es una comedia, sí, pero con muchas dosis de drama, y hasta con su porción de tragedia, en un guion medido del propio León de Aranoa que muestra una vez más el gran guionista que es, y con unos personajes protagonistas y secundarios muy bien definidos, llenos de humanidad y de vida; cualquiera pudiera ser nuestro vecino o cruzarnos con ellos por la calle. Hay que destacar el trabajo de los actores; tanto los secundarios como los protagonistas bordan sus papeles, y Javier Bardem realiza otro de sus trabajos antológicos que le ha valido un nuevo Goya, repleto de magnetismo, talento, fisicidad, poderío, profundidad y riqueza, logrando una vez más que se le considere -y no sin razón- como uno de los mejores actores españoles y europeos actuales; y ya, por qué no, de la historia de nuestro cine. Es un deleite comprobar secuencia a secuencia cómo llena la pantalla, en un derroche portentoso de personalidad y recursos interpretativos. Es un actor inconmensurable; todo un animal cinematográfico.

 

El Buen Patrón merece verse, acercarse al cine, y más después de haber sido la triunfadora en la reciente 36 Edición de los Premios Goya con seis de las más relevantes estatuillas (mejor película, director, guion original, actor protagonista, música original y montaje). El espectador encontrará un film revelador, que hurga en la herida, que le entretendrá y le hará pensar. Que reflexiona con éxito -y de este sí es para alegrarse- sobre el tema del poder y sus peligrosas consecuencias. Sobre la falta de escrúpulos y la maldad de los que pueden ostentar el poder.

Hay que destacar el trabajo de los actores; tanto los secundarios como los protagonistas bordan sus papeles, y Javier Bardem realiza otro de sus trabajos antológicos


Sobre esta noticia

Autor:
Alonso Curiel (52 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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