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¿De quién son los hijos?

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24/01/2020 06:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Vox patentizó esta semana que tiene un problema para cada solución. Lo ha logrado imponiendo en la agenda política un asunto intrascendente como el del llamado pin parental hasta opacar cuestiones de mayor enjundia, como el polémico nombramiento de la nueva fiscal general del Estado Dolores Delgado, el juicio del exmayor de los Mossos Josep Lluís Trapero o la rebaja del FMI en nuestras expectativas de crecimiento.

A nadie le preocupó demasiado que la derecha extrema lo pusiera en su día como condición al presidente murciano para que prosperara el acuerdo de gobierno y, tal vez por ello, tragó entonces con una exigencia que se le antojó gratuita. En realidad ni en Murcia ni tampoco en Madrid ni Andalucía, comunidades donde el Partido Popular gobierna con los votos de Vox, ha habido una sola denuncia sobre adoctrinamiento en las aulas que justifique el pin de marras, como manifestaron expresamente sus respectivos mandatarios. Se explica mal, en consecuencia, la torpeza de la dirección del PP mordiendo el cebo del partido de Abascal hasta el punto de tratar de disputarle públicamente la autoría de esa iniciativa, que habría supuesto, de alguna forma, el reconocimiento de un problema en comunidades donde la educación pública depende de gobiernos populares.

La precipitación y ausencia de estrategia mostrada, engordando el protagonismo y las expectativas de Vox, motivaron el que barones del PP como el presidente de Galicia, Núñez Feijóo, o el de Castilla y León, Fernández Mañueco, marcaran distancias con la posición de Génova en esta cuestión.

En su desacierto, la dirección del PP solo se vio compensada por la supuesta ironía de la bisoña delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Victoria Rosell, amenazando a Murcia con el 155, y sobre todo por la intervención de la titular de Educación, Isabel Celaá, contra el pin parental al afirmar que "los hijos no pertenecen a los padres". La frase, desafortunada pero sacada de contexto, desató un tsunami de críticas de la oposición, con un Pablo Casado clamando aquello de "saquen sus manos de nuestras familias".

La absurda discusión tan solo ha servido para poner blanco sobre negro las obsesiones de cada cual y el alto nivel de populismo barato que son capaces de poner en juego los promotores de la misma. Quizá sirva también para reflexionar sobre el papel de los padres y el del Estado en la formación de los niños. Es obvio que los hijos son de sus padres, pero su educación no solo les incumbe a ellos. Esta es una responsabilidad compartida con la sociedad en la que han de insertarse y de la que han de participar solidariamente. Sus progenitores, si así lo pretendieran, no tienen derecho a educarles en la intolerancia, el machismo, la xenofobia o cualquier otra idea violenta y antidemocrática que les hiciera socialmente detestables.

Es obligación del sistema educativo el conjurar o corregir cualquier tendencia que vaya en perjuicio de los niños, venga de donde venga. Las actividades extracurriculares que tanto escandalizan a Vox pasan filtros rigurosos y son pactadas en los Consejos Escolares, participados por padres y profesores. Les guste o no, los hijos no pueden ser inscritos en el registro de la propiedad.


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