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Los nietos de Dolly tienen probabilidades de sobrevivir según nuevas técnicas de clonación inventadas en Inglaterra

02/08/2016 11:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Junto con otras nueve ovejas, también clonadas, forman parte del experimento más sólido hasta la fecha para analizar los efectos de la supervivencia y el envejecimiento en animales clonados mediante la técnica de Transferencia Nuclear de Células Somáticas (SCNT), la que se usó para crear a Dolly

¿Envejecen prematuramente los animales clonados?

Estos cuatro clones de Dolly crecen como ovejas sanas y fuertes, Debbie, Denise, Dianna y Daisy ya tienen nueve años. Son clones idénticos a Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta, que murió de forma prematura a los seis años de edad. Desde entonces, la sombra de la duda planeaba sobre la técnica que la trajo al mundo. Ahora, los científicos descartan que su muerte estuviera relacionada con la clonación.

Estos animales tienen nueve años de edad y crecen fuertes y felices en los alrededores de la ciudad inglesa de Nottingham. Y esto resulta ser una buena noticia para la ciencia, ya que no hablamos de ovinos comunes, sino de clones idénticos de la oveja Dolly.

Junto con otros nueve individuos, también clonados, forman parte del experimento más sólido hasta la fecha para analizar los efectos sobre el envejecimiento en animales clonados mediante la técnica de Transferencia Nuclear de Células Somáticas (SCNT), la misma que se usó para crear a Dolly.

El estudio, publicado en la revista 'Nature Communications', ha sido dirigido por el biólogo Kevin Sinclair, de la Universidad de Nottingham y descarta que la muerte prematura de Dolly estuviera relacionada con la técnica de su clonación.

“Es importante poder investigar estos animales, ya que nunca había sido adecuadamente analizado el proceso de envejecimiento, en términos de salud, de animales clonados. Es básico investigar la seguridad de estas técnicas biotecnológicas para posibles aplicaciones médicas futuras”, declaró Sinclair en el EuroScience Open Forum (ESOF) que se ha celebrado en Manchester, donde fue presentado el estudio.

A principios de este año se cumplieron 20 años del nacimiento de Dolly, la oveja más famosa de la historia, cuya creación revolucionó la ingeniería genética. Su nacimiento desembocó en miedos y esperanzas a partes iguales; desde ricos que ya se veían clonándose a sí mismos para tener piezas de repuesto a una siniestra visión de un futuro poblado por ejércitos de clones u otros con la esperanza de curar algún cancer.  

Lejos de aquel futuro distópico que anunciaba su nacimiento, Dolly en realidad fue creada con la esperanza de desarrollar animales más sanos y productivos para propósitos agrícolas. No obstante, aquel animal sacudió los mismos cimientos de la ética y la ciencia.

Dolly fue el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta, con la técnica de la SCNT. Creció en el Instituto Roslin (Escocia), donde fue engendrada. A los cinco años desarrolló una artritis y posteriormente una enfermedad pulmonar llamada Jaagsiekte, por la que tuvo que ser sacrificada a los seis años y medio de edad. Es decir, Dolly se quedó a la mitad de la esperanza de vida de una oveja de la raza Finn Dorset a la que pertenecía.  

Esto azuzó a los críticos que veían la clonación como una técnica imperfecta y con un alto número de fracasos, vinculándola directamente a la muerte del animal. El hecho de que fuera creada a partir de una célula de la ubre de un animal adulto de seis años de edad hizo pensar a ciertos sectores que el nuevo animal envejecería de forma prematura y por ello desde su sacrificio en febrero de 2003 la duda planeaba sobre las verdaderas causas de su muerte.

Los científicos de la Universidad de Nottingham analizaron un total de 13 ovejas clonadas, cuatro de ellas idénticas a Dolly, ya que han sido creadas con su mismo material genético, y han concluido que envejecen con normalidad.

En el estudio los autores han llevado a cabo análisis musculoesqueléticos, test metabólicos, medidas de la presión sanguínea, así como exámenes radiológicos de las ovejas clonadas, comparándolos con un grupo de ovejas nacidas normalmente, sin encontrar diferencias significativas.

Aunque los autores no han podido comparar las ovejas clonadas con animales normales exactamente de la misma edad y que hayan recibido la misma alimentación, el estudio aporta la mayor evidencia hasta el momento de que los animales clonados cumplen años y son normales.

Los genéticos tienen que aprender a convertirse en constructores de cromosomas

"Este estudio aporta una perspectiva realista de la futura utilización de la técnica SCNT para generar células madre con fines terapéuticos en seres humanos, así como el desarrollo de animales transgénicos saludables, fértiles y productivos. Si estas técnicas biotecnológicas van a ser utilizadas en el futuro tenemos que seguir poniendo a prueba su seguridad”, concluyó Sinclair.

En 20 años se podrán revivir especies extinguidas como el mamut, según los expertos a no ser que los científicos los sustituyan.

Pero el fraude cientifico es corriente entre estudiosos que quieren dar un salto hacia el premio Nobel, y el medio de que se sirven es una mentira muchas veces biológica que no es fácil de detectar entre lectores de periódicos o gente que se nutre de internet. Por ejemplo, Hwang Woo-suk, el veterinario surcoreano de la Universidad de Seúl. Aseguró en internet haber clonado un perro mediante embriones producidos por conjuntos de células madre.En todo Asia le creyeron y la prensa asiática se desato.Por fin Asia tendría un Premio Nobel. La clonación de embriones lograda por el veterinario surcoreano, eran falsas. Es decir, las había obtenido a partir de la simple extracción de los embriones de otro animal. Muchos científicos occidentales le discutieron pero en Corea nadie les creyó. Al fin, sorpresivamente uno de sus colaboradores descubrió el fraude porque, o bien se había distanciado de él o le pudieron sus escrúpulos de conciencia.No le pasó nada. Y sus trabajos más revolucionarios siguen publicándose en la prensa coreana.

La clonacion del bucardo demostró que el material genético conservado, está en peligro.

Bucardo es el nombre de la Cabra de los Pirineos en Aragón. La primera referencia encontramos en el año 1832 en una memoria sobre el Balneario de Panticosa.

El último bucardo, la última cabra pirenáica, murió en el año 2000 en el valle de Ordesa situado en el Pirineo. Fue la primera extinción del siglo XXI a nivel mundial. Hasta ahora se conocían pocos detalles de su historia y es difícil comprender por qué el hombre no ha podido salvar este animal tan indefenso.No ha sido fácil encontrar respuestas. Libros y láminas antiguos, informes, fotos, colecciones zoológicos y entrevistas aportan las piezas de un puzzle complicado. ¿Se puede recuperar el bucardo por clonación?

Hace 15 años, se encontraba muerta la hembra del último ejemplar de bucardo en el interior del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Tras dos intentos fallidos de clonación por parte del Gobierno de Aragón, Ecologistas en Acción vuelve a pedir públicamente la paralización de este absurdo proyecto y destinar los recursos para la conservación de la biodiversidad y de otras especies en peligro de extinción. La clonación del bucardo en un tema que aparece reiteradamente en los medios de comunicación desde que se extinguió el último individuo (una hembra) en el año 2000. La espectacularidad del experimento que trata de volver a la vida una especie extinta y la expectativa del suceso como un éxito científico aragonés, ha justificado un interés mediático desmedido. Desde el principio del proyecto se sabe que si sólo hay material genético de un ejemplar vivo, sólo se pueden obtener hembras geneticamente iguales y que heredaran las mismas enfermedades detectadas en la autopsía del ejemplar donante. Se trata de una hembra “vieja y estéril, con alta consanguinidad y con cardiopatías congénitas". Por ello podemos reproducir un sufrimiento innecesario a los clones resultantes, motivo más para rechazar eticamente el proyecto. La clonación de animales extinguidos es muy mediática pero si en el caso del bucardo los técnicos del Gobierno de Aragón, saben que solo hay ADN vivo de un ejemplar, no hay variabilidad genética, y esto es insuficiente para lograr su multiplicación, Ecologistas en Acción duda de los objetivos que se persiguen para seguir adelante con el proyecto.

La eficiencia para clonar especies vivas en la actualidad es extraordinariamente baja. Tanto en ovejas, como en vacas o en conejos, los experimentos rondan porcentajes de éxito de entre el 1% y 3% de las tentativas. No fue de extrañar que el primer bucardo rescatado por el ADN muriera nada más nacer. “La clonación del bucardo sirvió para demostrar que el material genético que tenemos guardado tiene capacidad para originar nuevos seres vivos idénticos como el Dr Frankestein. Se intentó crear bucardos vivos mediante técnicas de clonación”, indica el Dr Folch. Para ello, las madres receptoras de los embriones así clonados –madres de alquiler– deben estar próximas genéticamente a la especie extinguida, con un periodo de gestación similar.

La idea de revivir especies extinguidas que Steven Spielberg plasmó en la película de ficción ‘Parque Jurásico’ pero con todo el rigor científico que a Spielberg y a Richard Attenborough les faltaba, más aptos para la la ficción cinematográfica, la verdad es que la clonación es cada más posible. No con dinosaurios, pero sí con animales como el mamut y el tigre de Tasmania. Y los proyectos avanzan en América Latina, por ejemplo. Algunos expertos sitúan estas realidades entre 15 y 20 años.

Al igual que el tigre de Tasmania, el bucardo desapareció por culpa de la presión humana. Por tanto, ¿existe una obligación moral por parte de la ciencia para tratar de devolverle la vida como especie a determinados animales?

“Creo que éticamente es correcto intentar clonar el bucardo, aunque no es urgente”, responde Folch. “Puesto que sabemos que el material genético guardado es válido, se puede esperar a que la técnica sea más eficiente y al alcance de la medicina”. Para este experto, lo urgente es dedicar fondos para conservar el material genético, células y tejidos, de especies en peligro de desaparición en todo el mundo, con objeto de desarrollar “programas de conservación basados en la clonación”. En el futuro, no lo duda, las técnicas mejorarán su rendimiento.

De forma paralela, la tecnología para secuenciar ADN fósil ha evolucionado de una forma tan espectacular en estos últimos cinco años, que, sin temor a caer en el sensacionalismo, podemos afirmar que el escenario de Parque Jurásico –la clonación de animales prehistóricos (sin sus errores) se acerca poco a poco al mundo real: el mamut lanudo. A finales del año pasado, el biólogo Stephan Schuster, de la Universidad de Pensilvania (EE UU), asombró al mundo al presentar la secuencia casi completa de este popular paquidermo, tomada literalmente por los pelos del largo abrigo del animal. “Se pensó que era imposible secuenciar su genoma, pero ha habido un cambio en el paradigma. Hacia 2010 hubo un científico comprometido posible, y el pasado invierno mostramos que podría lograrse a la escala de un genoma completo. Ahora, mientras hablamos, estamos acabando la secuencia con un nivel de fiabilidad como el de cualquier genoma moderno”.

El logro del equipo del doctor Folch al clonar al bucardo fue posible en parte debido a que se disponía de núcleos de ADN (organizados en torno a los correspondientes cromosomas) para ser usados como donantes. Los genéticos tienen que aprender a convertirse en constructores de cromosomas, pero ya se dan los primeros pasos. El genético Craig Venter logró un impacto mundial hace pocos años al presentar el primer cromosoma artificial de una bacteria con todas las especificaciones listas para funcionar. Así que, para Schuster, la cuestión no reside en si se podrá lograr, sino cuándo. “Quizá en cinco años se disponga de la tecnología que ahora no tenemos. Yo me siento optimista”. Y sin querer proyectar fechas y plazos, la pregunta es: ¿deberíamos hacerlo? “No creo que tengamos una obligación moral y ética, pero si alguien pregunta si pondría objeciones a hacerlo, Schuster le diría que no. Un mamut no es una bacteria peligrosa, ni proliferaría por todo el planeta como si fuera una peste como los conejos traídos desde Reino Unido a Australia”. El escenario ecológico de los mamuts sigue siendo Siberia, un lugar deshabitado. No es una locura pensar que algún día de este siglo el hombre coloque mamuts allí de nuevo.


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