Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Ordos escriba una noticia?

El leguaje y la exclusión

10
- +
16/10/2021 11:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En España está de moda la discusión sobre el lenguaje inclusivo, ese que se refiere al uso del género a la hora de hablar y escribir cuando se hace referencia a las mujeres, algo que afecta fundamentalmente a la lengua castellana

El debate es ciertamente interesante ya que afecta a la sensibilidad de una parte de la sociedad moderna, en concreto al movimiento feminista y sus aledaños homosexuales y transexuales, pero que parece no contar con las simpatías de otra parte de la sociedad, más bien cercana al mundo cavernícola.

El idioma castellano es muy rico en palabras y muchas de sus palabras incluyen conceptos diferentes que a su vez están en relación con el contexto de la frase y el contexto en el que se usa la frase, algo que también sucede en el árabe, por poner un ejemplo.

A lo largo de su historia, la lengua castellana ha ido admitiendo diferentes usos para una misma palabra, así por ejemplo, la palabra volcar se refería a torcer o inclinar algo, de modo que caiga, pero con el mal usos de la palabra se admitió como correcto que se usara para referirse a verter, es decir: verter algo dando la vuelta al recipiente que lo contiene.

Por supuesto que estamos hablando de una palabra que tiene su origen el latín vulgar, que es de donde provienen la mayoría de las palabras de una lengua latina como es el castellano.

Y es de ese lenguaje vulgar de donde se derivan las nuevas acepciones de las palabras, que acaban imponiendo su uso a fuerza de pronunciar y escribir mal las palabras.

Así es como del andalusí albúnduqa, aparece albóndiga, que debido a su mala pronunciación y escritura ha pasado a ser almóndiga en menos de medio siglo y a ser incorporada al diccionario de la lengua española.

Son el resultado de la influencia del lenguaje desde abajo hacia arriba, del uso popular a su incorporación a la cultura.

Echamos muy en falta a filólogos como Fernando Lázaro Carreter, que con El Dardo en la palabra, dio luz a los oscuros callejones de la lengua castellana.

Pero también echamos muy en falta el respeto hacia los lectores y el absoluto desprecio que algunos hacen del uso de la palabra hablada y escrita sin importarles un bledo sus consecuencias e incluso haciendo alarde de su ignorancia y barbarismo.

Gazapos y errores los cometemos todos de forma involuntaria y muchas veces debido a la premura e inmediatez que imponen las nuevas tecnologías, pero eso no debe servir de escusa a la hora de cuidar el lenguaje y hacer un uso correcto de las palabras.

En el lenguaje escrito siempre hay alguien que se come alguna coma

La función más importante del lenguaje es la de facilitar la comunicación entre las personas, esa es su razón de ser y existir, la necesidad de comunicación entre seres vivos.

Por consiguiente, bienvenidas sea las nuevas palabras y sus nuevos conceptos, pero eso lleva implícito, conocer y divulgar, esas nuevas palabras y sobre todo el concepto que encierran para poder entender su significado y su correcto uso.

Se pueden inventar palabras y palabrotas, pero carece de sentido cuando su uso se circunscribe a una minoría, transformándose así en una simple jerga o metalenguaje para entendidos, la escasa extensión de su uso las convierte en invisibles para la mayoría.

El llamado lenguaje inclusivo es más una actitud política que una necesidad de uso, al contrario que la albóndiga, es el intento de forzar un uso de arriba hacia abajo,   así que mejor sería que se extendiera su uso y no se forzara su imposición de forma artificial.

El Selfi ha sustituido al autoretrato o la autofoto, por la sencilla razón de que es una palabra corta y se lee más en las redes sociales, pero también gracias a la pasividad de los castellanohablantes generalmente adictos al inglés como lengua de intercambio.

España es un grupo minoritario dentro de la comunidad de castellanohablantes, es casi una anécdota, comparada con sus casi 600 millones y aun así, pocos van a entender que se pueda coger una arrechera estando arrecho.

Por eso no entendemos el cabreo de la derecha ante el lenguaje inclusivo propuesto desde la izquierda.

Otro día hablamos del lenguaje y el sexo, ahí hay mucho género para cortar.

 

@ordosgonzalo

 

 

gonzalo   alvarez-lago   garcia-teixeiro


Sobre esta noticia

Autor:
Ordos (1389 noticias)
Visitas:
179
Tipo:
Opinión
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.