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Estar solo es placentero..

06/08/2012 15:02

0 Se piensa, al escucharlo, en los mayores, en los que están enfermos, en los físicamente imposibilitados, en los maniáticos o los que no son sociables

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Quedarse en casa es una sentencia que comúnmente se utiliza para designar a las personas que tienen que permanecer confinadas a ésta. Se piensa, al escucharlo, en los mayores, en los que están enfermos, en los físicamente imposibilitados, en los maniáticos o los que no son sociables. Y naturalmente la frase nos da la impresión de algo no muy agradable. Mas existe algo que podríamos denominarlo “el placer de quedarse en casa”.

A muchas personas cansadas de las visitas con poca sustancia, del juego nocturno y de los interminables traslados sin sentido, les encantaría ponerlo en práctica. Y eso lo encontrarían más conveniente y placentero.

El tipo de casa que tengan, como su tamaño o hermosura son de muy poca importancia, ya que jamás se ha necesitado de un palacio para vivir feliz, y no existen reglas fijas.

Lo importante es entender que nuestro hogar es nuestro refugio donde podemos hacer lo que queremos. Obviamente, la primera gran cosa que necesitamos hacer para obtener el placer de quedarse en casa es tener las herramientas para hacer de nuestro refugio el lugar preciso, de agradable retiro y tranquila soledad.

Las noches en nuestra casa son tan importantes como las noches afuera, y verdaderamente las primeras dan más sabor a las últimas.

Los días y las noches, por lo general las dedicamos a estar en publico, o nos preparamos para estar entre el, o mas bien aun, nos recuperamos de los efectos de haber estado entre ellos.

En cuanto se toma la decisión de que la casa es el refugio perfecto, el cambio de actividades se hace automáticamente. Llega de manera natural la voluntad de ser nosotros mismos, y empezamos a conocer las bondades de la soledad voluntaria en la tranquilidad de nuestra propia casa. Y no hay nada de antisocial en esta actitud.

Lo importante es entender que nuestro hogar es nuestro refugio donde podemos hacer lo que queremos

El abate Dimnet decía que el primero de los deberes para con la sociedad es ser alguien, lo que significa ser nosotros mismos, y solo podemos ser nosotros mismos estando frecuentemente con nosotros mismos.

La primera actividad en concreto que se realiza cuando estamos en casa es hacer algo que siempre habíamos deseado hacer. Pero no hacer cosas por hacer constantemente, esa no es la clase de tranquilidad que se necesita. Muchas personas ven como anticuado y raro dejar cierta parte de nuestro tiempo para meditar. Pero pensar puede ser, para algunos, ejercicio insípido, pero puede resultar también una edificante y emocionante aventura.

Casi siempre el primer ensayo de pensar resulta un gran fracaso, y tal vez esto ayude a darnos cuenta de que pensar, después de todo, no es más que el proceso de hablar con nosotros mismos.

La soledad, por cierto, no tiene que usarse siempre para un fin tan serio. Bastante se ha dicho a favor de la buena lectura, pero se puede leer simplemente por divertirse. Y bueno es que de vez en cuando descansemos del afán de educación y entendamos que existe un verdadero y grato entretenimiento en el contacto con las ideas nuevas, o en el ingenio de los autores consagrados, o en el entrelazamiento de nuestra imaginación con libros y ensayos. Pero leer por divertirse no quiere decir, de ningún modo, que el texto de lectura tenga que ser frívolo, solo es suficiente leer por propio gusto y no obligadamente o por sentimientos convencionales.

Hay que reconocer que el placer de quedarse en casa es de bastante importancia como para que se justifique el esfuerzo, y cultivarlo como es debido ayuda a acrecentar la vida familiar, equilibra los pensamientos, tranquiliza todo el mecanismo mental y se adquiere la serenidad y confianza en nosotros mismos.

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