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Menchi Barriocanal y Howard Beale

14/08/2009 09:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mercedes Olivera, Editora

Este viernes, el editorial viene largo, pero tienen toda una semana para leerlo. Vale la pena la reflexión. ¿Hasta dónde es capaz de llegar un canal de televisión en aras del rating? ¿Cuánta degradación puede soportar una figura para continuar en pantalla? ¿Se condena a los que pierden popularidad a muerte? ¿Está el negocio por encima del ser humano?

Hoy, ya no es un secreto que el nuevo programa de Menchi Barriocanal fracasó rotundamente y que no ven por donde remontarlo. Esa es la verdad. La conductora, faltó un día de la semana pasada aquejada por una oportuna influenza y ahora, están diseminando el rumor de que podría estar padeciendo secuelas en el pulmón. Cuando la gente se acostumbra al éxito, puede enfermar de lo que sea, si le es esquivo, es más fácil sobrellevar una derrota cuando adquiere síntomas físicos. Entonces recordé la célebre película Network, la vi hace más de 30 años, cuando tenía 13 y fue el disparador para que me convirtiera mucho después en analista de mediciones de audiencia. Y claro...para que desechara tempranamente la idea de aparecer en una pantalla de televisión, como recurso laboral. Todo un trauma.

Para los que no conocen el argumento, Network es una sátira al mundo de la TV. Una cadena, decide despedir al presentador de noticias Howard Beale (en la ficción), porque el rating ya no lo acompaña. El caballero sufre una crisis nerviosa al aire y comienza a vociferar en contra de la vida. El productor consigue que la cadena le otorgue otro programa para despedirse de la audiencia y ahí, Beale, se despacha a gusto gritando de todo....el rating comienza a subir y subir. Como la fórmula funciona, le dan un programa para que diga lo que quiera. El conductor descubre que el holding propiedad de UBS, está por ser adquirido por uno más grande cuyos dueños son árabes, entonces Beale elabora un discurso en contra de las corporaciones y pide a los televidentes que envíen un mensaje a la Casa Blanca, diciendo: "Estoy trastornado como el infierno, y no voy a soportarlo más". La fusión corre riesgos. A raíz de eso lo llevan a conversar con el magnate de la cadena, Arthur Jensen (en la ficción), ese es uno de los diálogos más memorables de la película y lo transcribimos más abajo por la vigencia de su contenido. Para acortar el relato, Beale, deja de tener éxito porque como Jensen lo convence, cambia su enfoque por otro funcional al sistema. Baja el rating nuevamente y ahora deciden sacarlo definitivamente del aire, pero una productora piensa exprimirlo hasta la última gota y planea que el presentador sea asesinado en cámaras por un grupo terrorista. Así, la película termina con Beale ultimado a balazos y los noticieros haciendo los reportes en medio de spots publicitarios.

¿Por qué al principio vinculé a Menchi con Beale? Hace meses que alertamos acerca de la actitud del canal, sometiéndola a una agonía mediática. Algunos recordarán aquel artículo que publicamos en febrero, con el tarro de basura rosa. Puede que no sea intencional, que el deceso se esté precipitando por pura incompetencia, pero el resultado es el mismo. Han devaluado tanto a su figura principal, que el día que faltó, la reemplazaron con su imitación y como ésta midió más que el original, al programa siguiente, las pusieron juntas. Y Menchi aceptó...igual que Beale cuando Jensen lo convenció a dar el paso que aceleró su final. El golpe de gracia, puede llegar pronto, no necesitan una muerte real y lo saben, basta con que primero el público la rechace y luego la olvide.

Diálogo entre Arthur Jensen (presidente de la cadena televisiva) y Howard Beale (presentador)

Arthur Jensen:

"¡Se ha entrometido con las fuerzas primitivas de la naturaleza, señor Beale, y yo no se lo tolero! ¿Está claro? Usted cree que solamente ha impedido un negocio, pero ese no es el caso. ¡Los árabes se han llevado millones de dólares de este país, y ahora tienen que reponerlos! ¡Es el flujo y reflujo, es el ritmo de las mareas, es un equilibrio ecológico...! Usted es un viejo que sólo piensa en términos de naciones y pueblos. ¡No existen naciones, no existen pueblos, no hay rusos, no hay árabes, no existen Terceros Mundos ni Occidente! Existe únicamente un Gran Sistema de Sistemas, un vasto y salvaje entretejido, intercalado, multivariable, multinacional dominio de dólares. Petrodólares, electrodólares, multidólares, marcos, yens, libras, francos y rublos. Es el Sistema Internacional Monetario, que determina la totalidad de la vida en este planeta. Ese el orden natural de las cosas de hoy día. ¡Esa es la estructura atómica y subatómica y universal que configura las cosas de hoy día! ¡Y usted se ha entrometido con las fuerzas primitivas de la Naturaleza! ¡Y usted debe repararlo! ¿Me entiende usted, señor Beale? Usted aparece en su pequeña pantalla de veintiuna pulgadas y grita sobre América y la Democracia. No existe América. No existe la Democracia. Sólo existe la IBM, la ITT, la AT& T, y Dupont, Down, Union Carbide y Exxon. Esas son las naciones del mundo hoy día. ¿De qué hablan los rusos en sus Consejos de Estado? ¿De Karl Marx? No. De sistemas de programación lineal, de teorías sobre estadística, de problemas económicos, y computan costos de sus transacciones e inversiones, como hacemos nosotros. Ya no vivimos en un mundo de naciones e ideologías, señor Beale. El mundo es... un colegio de corporaciones inexorablemente dirigido por los estatutos inmutables de los negocios. El mundo... es un negocio, señor Beale. Lo ha sido desde que el hombre salió arrastrándose del barro. Y nuestros hijos vivirán, señor Beale, para ver eso. Un mundo perfecto en el que no habrá guerra ni hambre, opresión ni brutalidad. Una vasta y ecuménica compañía asociada en la que todos los hombres trabajarán para servir a un beneficio común. En la que todos los hombres poseerán una cantidad de acciones. En la que se les cubrirán todas las necesidades, se les modelarán todas las ansiedades... y les divertirán para que no se aburran... Y le he elegido a usted, señor Beale, para predicar este Evangelio".

Howard Beale:

"¿Y por qué a mí?"

Arthur Jensen:

"¡Porque sale usted en televisión, tonto! ¡Sesenta millones de personas le ven cada noche de la semana, de lunes a viernes...!"

Howard Beale:

"¡He visto el Rostro de Dios...!"

Arthur Jensen:

"Puede que tenga usted razón."


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tvparaguaya.com
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