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Paul Gauguin, genio incomprendido

11/07/2012 08:45

0 Van Gogh solía llamarlo maestro, y Picasso agradece el haber conocido su pintura sin ocultar lo mucho que le debe

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Van Gogh solía llamarlo maestro, y Picasso agradece el haber conocido su pintura sin ocultar lo mucho que le debe. Fue un hombre que hizo nacer en los pintores un interés nuevo por la forma y el color. Nació en Paris en 1848, era hijo de un periodista oscuro y de una mujer descendiente de españoles. Cuando cumplió los 17 años dejó la escuela, se hizo marinero, y allí estuvo los siguientes seis años, en el mar. La ruda vida de marino lo fortaleció, y además, le entrego el sueño que cambiaría toda su vida. En una de esas noches tranquilas en cubierta escuchó a otro marinero hacer una descripción de la vida en las aguas del Pacifico Sur, donde las mujeres eran siempre hermosas, las frutas estaban dispuestas todo el año, las noches eran encantadoras y el sol estaba visible todo el año. El joven Paul lo registro en su memoria y jamás lo olvidaría.

Regreso a Paris cuando ya tenia 23 años y descubrió en el una habilidad muy curiosa para un artista incipiente; podía hacer dinero en la bolsa de valores. Con esto llegó a ganar 200.000 francos anuales, y con esas nuevas características se caso con Mette Gad, hija de un diplomático danés. Tiempo después ya tenia cinco hijos, pero Gauguin ya había descubierto la pintura. Para su esposa no tenia nada de malo que pintara como un pasatiempo, pero lo que Mette no sabia era que para Paul no existían los términos medios, era o no era. Por ese tiempo presentó un “Estudio de Desnudo” en publico, y un critico le dijo que era el mejor desnudo que había visto desde Rembrandt hasta ahora. La burguesa carrera de Gauguin llegaba, en ese mismo momento, a su término. Tenia 35 años, dejo todo de lado y solo se dedico a pintar, actividad que haría por el resto de su vida. Un año después, ya de su fortuna no quedaba absolutamente nada, Mette se fue a Dinamarca, donde su familia para poder comer, y Gauguin la siguió. De nada sirvió, regreso a Paris en soledad y continuó pintando.

Mucho se dijo que él había abandonado a su familia, que se fue a vivir como un vagabundo y que se olvido de sus hijos, pero, en realidad, el mismo Gauguin consideraba que su esposa lo había abandonado a el, y hasta el final de sus días le escribió apasionadas cartas de amor en las que le pedía que volviera con él, a su lado. Pero Mette jamás volvió. Lo mas dramático para Paul Gauguin sucedió después de regresar de Dinamarca. Comenzó a vivir en pequeños desvanes helados y solo vestía harapos. A veces pasaba días sin comer nada. Una vez trabajó pegando carteles por cuatro francos diarios. Otra vez escucho decir que en Port-Aven, en Bretaña, existía una posada en donde su dueño daba crédito a los artistas. Entonces comenzó a pedir dinero prestado para marcharse.

Logro viajar hasta Arles, en el sur de Francia, para vivir con un amigo suyo: Vincent van Gogh, que estaba ya cerca de perder totalmente el juicio. Al comienzo se llevaron bastante bien, pero las opiniones y el temperamento de ambos artistas diferían en forma bastante violenta, así es que finalmente Gauguin le anuncio que se marchaba. Al parecer bastó esto para que el dominante van Gogh sufriera un ataque de locura. Esa noche Gauguin, que paseaba de noche y sintió pasos a sus espaldas. Era Vincent, que armado con una navaja parecía estar dispuesto a atacarlo. Pero no lo hizo, van Gogh volvió a su casa, se cortó una oreja y se la llevo a una chica de un burdel. Después lo recluyeron en un hospital, y a los dos años de estar ahí, se suicido de un balazo.

A veces pasaba días sin comer nada. Una vez trabajó pegando carteles por cuatro francos diarios

Gauguin pintaba en anchas franjas planas de colores primarios, y con eso lograba una luminosidad fantástica. Como su vitalidad era inagotable, después de trabajar todo el día, aun tenia fuerzas para esculpir mármol y madera. Pinto las paredes, las puertas y el techo, el bastón, los zuecos de madera y su chaqueta de pescador. En ese entonces, ya había algunos críticos que hablaban muy bien de su obra, pero el público general la seguía considerando grotesca, y a los 42 años aun estaba en la mas tremenda miseria. Fue en ese momento en que anuncio que se marchaba al Pacifico Sur, para hacer realidad su antiguo sueño. Pintaría igual que un primitivo. Para eso vendió todos sus cuadros, y con lo poco que gano se compro el pasaje. En 1891, en Tahití, se fue a la montaña y arrendó una modesta choza a las orillas de una laguna. Su compañera era una muchacha aborigen, y su rostro y cuerpo están reproducidos en muchas pinturas. 28 meses después regreso a Francia trasladando una cantidad de pinturas extraordinarias. Mostró 40 lienzos magníficos, pero solo se vendieron unos pocos, la mayoría entre sus viejos camaradas logrando reunir 500 francos. Un crítico comentó que si la gente deseaba hacer reír a sus hijos había que llevarlos a la exposición de Paul Gauguin. Al leer esto, el artista lloró.

Con mucha tristeza, a los 47 años, regreso a las islas del Pacifico, para vivir los miserables últimos años de su vida. Primero en Tahití , después en Dominica. Había contraído la sífilis; en ese tiempo no tenia cura, y tenia también una herida en el tobillo que no sanaba. “ Estoy como una rata adentro de un tonel en medio del océano ”, escribió.

Generalmente se piensa en Gauguin tendido a la sombra de un árbol rodeado de bellas mujeres que cantaban y bailaban para el. Pero si estaba en el suelo era porque ya no podía caminar, por la enfermedad, y si las chicas le cantaban era porque ya casi no veía. Y pese a ser un hombre extremadamente aseado, falleció en 1903, en un estado de completa inmundicia, en el interior de una choza miserable, solo, sin poder moverse, junto a su ultima pintura: un nevado paisaje de Bretaña, tema curioso para ser pintado en medio del paraíso de las Islas del Sur.

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