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22/10/2021

Reseña sobre libro con enfoque de género, acerca de las relaciones internacionales y seguridad

Sex and World Peace nos empuja a ver la esfera internacional, y más específicamente la seguridad internacional, a través de un enfoque de género. Este gran libro, como se menciona al inicio, fue escrito con las contribuciones de politólogos, psicólogos, internacionalistas, sociólogos y geógrafos. Esencialmente, Sex and World Peace es una serie de estudios y análisis que intentan evidenciar empíricamente la relación entre el sexo, entendido como género, y la paz mundial. Se observa que entre más equidad de género hay en un país, menos se tiende a la violencia.

 

El libro comienza con el planteamiento de varios términos (y sus definiciones) importantes para el estudio de género. Esta primera parte nos permite entender no solamente conceptos claves en la discusión de problemas de género, sino que nos pinta una idea muy vívida de las dificultades y momentos de opresión que viven las mujeres día a día en muchas partes del mundo. Se explican términos tales como la cultura de la vergüenza y de la culpa, la inequidad, la patrilocalidad, la mano de obra femenina no reconocida y las mujeres como mercancía.

 

Una idea reiterada a través del libro es que en los años que llevamos como comunidad internacional, hemos fallado en implementar la visión de género en cuestiones de seguridad. Es decir, ¿cómo es posible que ignoremos a la mitad de la población al analizar la seguridad mundial? Es un fenómeno común que, a la hora de tomar decisiones, las opiniones de las mujeres no sean tomadas en cuenta. Sex and World Peace sostiene que las mujeres son las que sufren los mayores grados de inseguridad y violencia, y sin embargo sus muertes no reciben la misma importancia que reciben las de los hombres. El libro nos habla respecto a muchas prácticas violentas normalizadas hacia las mujeres, tales como violaciones, asesinatos, feminicidios, abortos forzados, mutilaciones genitales, entre muchas otras. El libro entonces plantea, ¿por qué la seguridad de las mujeres no se toma en cuenta dentro de la seguridad del Estado?

 

A pesar de que el libro intenta dar ejemplos de todo el mundo, se enfoca principalmente en países asiáticos, islámicos y del medio oriente. Centrarse en estos países nos da una idea muy clara de la gravedad de la situación de las mujeres en el mundo, sin embargo hicieron falta ejemplos en otro tipo de países para tener una imagen más amplia.

 

A la hora de hablar acerca de la situación mundial de las mujeres, el libro reconoce que no se puede ver un solo aspecto de la vida de las mujeres para poder evaluar su condición de vida. Por esta razón examina detalladamente diversas variables, o bien, escalas de medición de la seguridad física de las mujeres, como la poliginia, el tráfico de mujeres, la inequidad en la ley de familia, la mortalidad materna, entre otras. Ya que los diferentes tipos de subordinación de las mujeres pueden variar mucho entre culturas, es necesario implementar una visión y un análisis más completo. Sin embargo, para un análisis aún más claro, se tendría que tener en cuenta la perspectiva interseccional, ya que la experiencia de la mujer no es universal. Quizás esta no está presente en el libro, debido a la época en la que se escribió el texto.

 

El capítulo explica cada escala de medición y lo que implica el respectivo puntaje que puede obtener cada país. Algunos casos sorprendentes nos dejan claro que no todo es como lo imaginamos; algunos países que muestran avances sociales en ciertos aspectos de la sociedad hacia las mujeres, pueden tener puntajes bajos en ciertas escalas. Un ejemplo es Suiza, que en cuestiones de seguridad física de las mujeres tiene uno de los puntajes más altos, y que sin embargo, en la escala de proporción de sexo (denominado como “sex ratio”) y en materia de preferencia por los hijos hombres, tiene uno de los puntajes más bajos. La llamada proporción de sexo esencialmente refleja la distribución de la población entre mujeres y hombres lo que nos da una idea del valor relativo asignado a la vida masculina y femenina en ciertas sociedades.  

 

Posteriormente el libro se enfoca en analizar las estructuras sociales, y entender el origen del patriarcado observado mundialmente. SWP explica que no nacemos conociendo la violencia, nos la van enseñando mientras vamos creciendo. Poco a poco se va formando una identidad común que excluye a las mujeres, justificando la violencia hacia las personas que no pertenecen al grupo común. Fundamentalmente, el libro argumenta que la violencia es ejercida por los hombres, ya que es una manera efectiva de controlar a las mujeres. Llevándolo al ámbito internacional, el uso de la violencia es visto como el mecanismo más efectivo de poder. Esto resulta en la creación de sistemas legales construidos únicamente en torno al hombre. Dichos sistemas dificultan que las mujeres puedan salir de las situaciones difíciles en las que se encuentran, ya que no tienen acceso a herramientas que las puedan ayudar. Esta parte del libro es más simple de seguir, por la claridad con la que se explica.

 

SWP expone que el Estado puede ser un arma de doble filo para las mujeres. En muchas ocasiones el apoyo de las mujeres es necesario para poder implementar nuevos regímenes, pero a la hora de garantizar el cumplimiento de sus derechos, el Estado no les da su apoyo. Los gobiernos tienen mucho poder e influencia, tienen la capacidad de modificar discursos y lograr que las cosas cambien. El libro nos habla de diferentes estrategias que pueden lograr que haya mayor equidad de género. La primera, top-down (de arriba hacia abajo), intenta implementar medidas desde la cima de poder, para así lograr obtener cambios. La segunda, bottom-up (de abajo hacia arriba), se enfoca más en ir obteniendo justicia caso por caso, hasta que más y más mujeres se vean beneficiadas. Esta segunda estrategia funciona especialmente en países donde los gobiernos tienen una base patriarcal que resiste al cambio. Ambas tienen sus beneficios y desventajas, pero al final, explican los autores, son necesarias las dos para lograr un cambio fundamental.

 

Concluyendo, el libro da varias evidencias de los beneficios que surgen cuando la mujer toma un mayor papel en la sociedad, en el gobierno y sobre todo en la toma de decisiones. Por ejemplo, un estudio encontró que empresas de la lista Fortune 500 que tenían un número más alto de mujeres en su mesa directiva eran 53% más rentables que aquellas con menos mujeres. En aquellos países en donde se logra mayor equidad de género, el crecimiento nacional y la estabilidad aumentan, la mortalidad materna disminuye al igual que el riesgo de VIH.

Este libro no plantea que las mujeres deberían de reemplazar a los hombres, sino que al lograr la equidad, se llegará a un equilibrio de la sociedad. Igualmente el libro menciona que cuando las mujeres tienen un papel central en el gobierno, las tasas de corrupción disminuyen significativamente, por lo cual sube la confianza tanto nacional como internacional. Esta confianza resulta en consecuencias económicas positivas, al igual que en la disminución de la violencia mencionada previamente. La toma conjunta de decisiones entre mujeres y hombres lleva a que el Estado reaccione menos impulsivamente, evitando la violencia y tomando decisiones más racionales.

 

Sex and World Peace realmente es un libro que todo el mundo debería leer; deja una imagen clara de la violencia cometida hacia las mujeres. No es un libro fácil de leer, ya que incluye testimonios de historias brutales. Los datos y el nivel de investigación dejan claro que es una tesis bien fundada. Algo que a mi parecer destaca a este libro de otros, es que a pesar de que se hable de un tema difícil de procesar y que puede llegar a desanimar a muchos por la poca esperanza de que las cosas mejoren, acaba con un tono positivo que inspira acción hacia un mundo más equitativo. De igual manera, SWP da una serie de estrategias que pueden ser útiles para la lucha y obtención de derechos de las mujeres. Un punto altamente rescatable es que, para poder lograr un avance, es necesario tener a los hombres como aliados. Los hombres mismos son los que podrán cambiar de manera más efectiva a los otros hombres. Igualmente, el libro menciona la importancia de las pequeñas victorias. El cambio tiene que venir desde todos los miembros de la sociedad, cambiando su mentalidad, al igual que de un apoyo legal y sancionatorio por parte de los Estados.

 

Sex and World Peace realmente nos abre los ojos a realidades que enfrentan millones de personas todos los días. Aplicar una perspectiva de género a la discusión de seguridad es realmente fundamental en la época en la que vivimos. Libros como este son necesarios para poder comenzar a proponer soluciones de maneras distintas. A pesar de que se puede profundizar un poco más en cómo la violencia de género, el patriarcado, y la equidad de género afectan a la comunidad internacional y la paz entre Estados, este es un gran comienzo.

Podríamos quizás cuestionarnos lo que proponen los autores: “¿Acaso los académicos de las relaciones internacionales y estudios de seguridad están haciendo las preguntas correctas? ¿Alguien está preguntando si la intervención militar mejora la seguridad de las mujeres?” Las respuestas a este tipo de preguntas podrían hacer la diferencia en cuanto a la toma de decisiones y diseño de políticas públicas e internacionales en el futuro.

 

 

Valerie M. Hudson. “Sex and World Peace”.

 

 

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