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Hace 3d

Se han cumplido 128 años desde la apertura de la cárcel de Ondarreta. Por aquella cárcel pasarían cientos de personas, desde José Ariztimuño Aitzol a muchas otras personas conocidas. Con olor a salitre se vivieron historias terribles, especialmente en 1936. Se puede decir que se les recuerda a todos

La cárcel de Ondarreta (Donostia-Gipuzkoa) fue construida en 1886 – 1888, en las arenas de la playa de Ondarreta y fue demolida en 1949. fue un centro de sufrimiento y represión. En esa cárcel personas de carne y hueso, donostiarras y gentes de fuera de la ciudad, todas ellas víctimas injustas de la represión, sufrieron terribles historias de injusticia y dolor. Entre sus muros se expresó el coraje y el compromiso de tantos y tantos donostiarras que asumieron su deber cívico y ético de no arrodillarse ante el franquismo.

Recientemente se han cumplido 128 años desde la apertura de la cárcel de Ondarreta. Por aquella cárcel pasarían cientos de personas, del nacionalista José Ariztimuño Aitzol al socialista Ramón Rubial. Dentro de aquellos muros en los que penetraba el olor a salitre se vivieron historias terribles, especialmente en la Guerra Civil, pero también hubo tiempo para una vida cotidiana que en las cárceles suele adquirir un ritmo lento.

Ondarreta estaba «demasiado cerca» y la humedad corroía el edificio. En 1948, los reclusos serían trasladados a Martutene y la cárcel de Ondarreta se demolería. Sus cimientos aún asoman entre las arenas en marea baja. Hasta mediados del siglo XX parte de la playa estuvo ocupada por la cárcel de Ondarreta.

Entre nosotros viven muchas personas, decenas y decenas de donostiarras que, sospechosas de padecer alguna patología democrática contagiosa, eran encerradas en la cárcel mientras el entonces jefe de estado, Franco, visitaba la ciudad.

Durante la Guerra Civil y el Franquismo miles de personas fueron encarceladas allí y fusiladas tras las sacas que falangistas y requetés hacían. Estos las entregaban a la Guardia Civil que las pasaba a los militares franquistas. La mayoría eran fusiladas. Son cientos de ellas. Ahora un monolito levantado por el ayuntamiento les recuerda. Porque quiere reconocer la lucha a favor de la justicia y la libertad de todas aquellas personas. La base del monolito está realizada con piedras (recuperadas por la Asociación Aranzadi en la playa de Ondarreta) que formaron parte de las paredes de la cárcel, para sacar del olvido aquella prisión que quisieron mantener escondida durante años.

Pocos donostiarras recuerdan ya que en Ondarreta hubo una cárcel, donde hoy se ubican las instalaciones deportivas de Hydra. Nonagenarios como Pilar Garciandía, Marcelo Usabiaga y Joaquin Elósegui Alday (ya fallecido) no podrán olvidarlo porque ellos estuvieron recluidos allí. Su historia y la del penal de Ondarreta se mostró en una exposición organizada por Aranzadi en la casa de cultura de Aiete que presentó hace un tiempo una exposición, que presidió por el alcalde, Juan Karlos Izagirre, y la directora de Derechos Humanos y Memoria Histórica de la Diputación, Marina Bidasoro, en presencia de Garciandía y Usabiaga. La exposición incluía 39 fotografías y más de 50 objetos que pertenecieron a los internos de este centro penitenciario, por el que pasaron «8.000 presos políticos» en las décadas 30 y 40 del siglo pasado. Unos 350 reclusos franquistas» fueron ejecutados por los republicanos durante el tiempo que los “rojos” ocuparon la ciudad hasta el 13 de septiembre 1936 en que entraron los 13 de Montejurra y unos «600 fueron fusilados» por los vencedores de la Guerra Civil, según explicaron los hermanos Juantxo e Iñaki Egaña, comisario de la muestra e historiador, respectivamente. Un vídeo y un libro sobre la cárcel se pudieron adquirir en la exposición, organizada con el objetivo de «recordar el pasado para poder avanzar hacia el futuro», según señaló Izagirre.

La cárcel fue abierta en 1890 como cárcel provincial. Mezclaron a todo tipo de presos y presas, comunes y políticos, hombres y mujeres, algunas de ellas con sus hijos e hijas; pero a partir de 1931, sólo, presos políticos. Encarcelaron a miles de personas, locales y de otras cárceles del Estado, en pésimas condiciones. A partir del 18 de julio 1936, los franquistas torturaron a muchos de los presos políticos y fusilaron a cientos de ellos, hasta que en 1948 se cerró la cárcel y los reclusos fueron trasladados a la cárcel de Martutene. Las autoridades franquistas hicieron caso omiso de las protestas en contra de la cárcel y las peticiones de libertad que se produjeron hasta entonces en las calles.

Es un capítulo que no se puede dejar al olvido en la historia de la ciudad y de Euskal Herria

En la inauguración de las exposición, el alcalde Juan Karlos Izagirre manifestó que se les debe justicia a las y los presos de la cárcel de Ondarreta: “Los presos escondieron en las rendijas de las paredes de aquella cárcel en las postales y notas escritas a mano por los presos de la ciudad que nunca llegaron a sus destinatarios, pues los periódicos de entonces silenciaron los abusos y crímenes cometidos que se denunciaban en esos mensajes, algunos de ellos guardados en Aranzadi. En algunos de aquellos papeles arrugados se escondieron, durante años los abusos y crímenes cometidos entre aquellas paredes a manos de los esbirros franquistas, y los mensajes quedaron condenados al olvido. Todos aquellos hombres, mujeres y niños merecen justicia y reconocimiento, y el monolito es una pequeña parte del reconocimiento que les deben los vascos”.

“Te escribo las últimas letras de esta vida [...] Consuela a mis padres”, así se despidió de su esposa el preso Secundino Anton, en una carta escrita a finales de 1936, sabiendo que su ejecución, tras la toma de San Sebastián por tropas franquistas el 13 de septiembre, era ya inminente. Él fue uno de los muchos reclusos que albergó la prisión provincial de Ondarreta desde su inauguración el 7 de febrero de 1890. Su recuerdo sigue hoy vivo gracias a esa carta que, junto a otros objetos que han sido recuperados para la ocasión, se mostró en la exposición Ondarreta, la cárcel del salitre, que la Casa de la Paz de Aiete acogió del 5 de octubre al 12 de diciembre 2012.

La muestra que presentó la Sociedad de Ciencias Aranzadi y el Ayuntamiento de San Sebastián es un breve monográfico sobre la cárcel.  “Dio voz a algunas tragedias que se vivieron en la prisión y mostró las consecuencias que la Guerra Civil tuvo en la ciudad", en palabras de su comisario, Juantxo Egaña.

El recorrido histórico que sigue la exposición comienza con un ejemplar del periódico La Voz de Guipúzcoa, de la primera década del siglo XX, que informa del traslado de presos de la antigua cárcel de la calle Trinidad a la prisión de Ondarreta. Para poder ofrecer un “contexto rico en detalles y matices”, explica Egaña, a la historia de la prisión se le unirán otros relatos que la complementarán, creando así una imagen mucho más amplia de "cómo vivió la ciudad su asedio, la guerra y la dictadura".

Además de un extenso archivo fotográfico de la cárcel y de la ciudad durante el bombardeo franquista proveniente de colecciones particulares, del Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca o de la Biblioteca Nacional—, se pueden ver las fichas de los presos que fueron ejecutados de forma sumaria o, incluso, piezas como un portaplumas artesanal hecho con los hilos de las camisas de los propios reclusos. Con él escribían las cartas de despedida a sus familiares antes de ser fusilados.

Además, realizó un vídeo con testimonios de familiares de presos y presas, así como un libro sobre la historia de la prisión, escrito por por encargo del Ayuntamiento

La exposición recuerda las consecuencias de la Guerra Civil en San Sebastián

Militantes comunistas, republicanos, socialistas o nacionalistas vascos pasaron por las celdas de la prisión de Ondarreta, junto a quienes habían sido acusados de colaborar con ellos, como el sacerdote José Ariztimuño Olaso, Aitzol, fusilado contra la tapia del cementerio de Hernani, en octubre de 1936. También hay un reconocimiento a la figura de Fernando Sasiain, el último alcalde republicano donostiarra.

 

 

 

 

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