×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×

LectoresaudacesMiembro desde: 15/06/11

Lectoresaudaces

http://lectoresaudaces.blogspot.com

0
Posición en el Ranking
0
Usuarios seguidores
Sus noticias
RSS
  • Visitas
    246.065
  • Publicadas
    247
  • Puntos
    0
Veces compartidas
92
¡Consigue las insignias!
Trimestrales
Recientes
Visitas a noticias
26/09/2015

imageEn el momento en que esto escribo, la lejanía de mi biblioteca me impide saber si Fernando Lázaro Carreter escribió algún "dardo en la palabra" relativo al actual abuso del término "anómimo" (como adjetivo o sustantivo) para referirse impropiamente a personas "desconocidas". Debería haberlo escrito en cualquier caso y vayan, por tanto, estas reflexiones en recuerdo suyo. Las personas que no somos famosas deberíamos, cuando menos, rebelarnos contra la imbecilidad de que se nos llame "anónimos". Porque nombre tenemos. POR FRANCISCO GARCÍA JURADO

Los tiempos bélicos suelen dar lugar, cuando pasan a ser historia, a monumentos conmemorativos. Entre ellos, suele estar el llamado monumento al "soldado desconocido". No sé si hoy, nuestros incultos gerifaltes, haciendo ostentación de su profunda y radical ignorancia, hablarían del "soldado anónimo". Asimismo, me llama la atención cuando en la televisión se habla sin rubor alguno de "gente anónima" para referirse a alguien que, sencillamente, no es famoso. Todavía recuerdo un chiste, creo que de Forges, publicado en EL PAÍS, donde alguien leía tal noticia: "SE PROPONE NO TRIUNFAR EN LA VIDA Y LO CONSIGUE". La clave del chiste está en la negación de un propósito que, aparentemente, todo el mundo desea: triunfar en la vida. Habría que pararse a pensar, sobre todo, lo que puede costar ese supuesto triunfo, sobre todo cuando se asocia con ciertas formas de fama. Asimismo, recuerdo otro chiste genial donde un señor firmaba en la parada del autobús un sinfín de autógrafos a sus vecinos. La leyenda del chiste era como sigue, más o menos así: "INDIVIDUO FIRMANDO AUTÓGRAFOS A SUS VECINOS TRAS HABER SODOMIZADO UN SOMORMUJO EN LA TELEVISIÓN LA NOCHE ANTERIOR". Naturalmente, la clave del chiste radicaba en cómo se logra la fama por cosas absurdas y abyectas. Legiones de personas desconocidas, llamadas por los periodistas "anónimas", pelean cada día por salir de ese desconocimiento y lograr tener un nombre mediático. Entonces pasan a llamarse VIPs, o "personas muy importantes" (me pregunto por qué o para qué), de manera que, pongamos por caso, cualquier cretino hijo de vecino que aparezca rebuznando en un programa de telebasura alcanza la categoría de famoso mientras un reputado médico que se pasa la vida salvando vidas tan sólo es un vulgar ser "anónimo". No me meto en estos desiguales repartos que dispensa la fama, tan sólo reivindico que las personas normales seamos, simplemente, "desconocidas" (a Dios gracias puedo ir por la calle libremente sin que nadie me mire por ser famoso o me pida autógrafos, o se haga fotos conmigo, salvo cuando voy a la India, claro está). La palabra "anónimo" se usa propiamente cuando algo o alguien no tiene nombre o lo quiere ocultar, pero las personas solemos tener nombre, aunque éste sea desconocido para los demás.

Más sobre

En cualquier caso, más allá de su impropiedad, este uso de "anónimo" por "desconocido" da que pensar a la hora de valorar lo que hoy se considera como fama. Desde los tiempos de Juan del Encima, que nos decía aquello de:

Todos los bienes del mundo

pasan presto y su memoria,

salvo la fama y la gloria.

El tiempo lleva los unos,

a otros fortuna y suerte.

Y al cabo viene la muerte,

que no nos dexa ningunos.

Han pasado muchas cosas, y hoy la fama y la gloria se han vuelto algo tan efímero como el resto de bienes del mundo. La fama se gana y se pierde al paso de los programas de televisión, y tan grande es la horda de aspirantes a esa efímera fama como el grupo de náufragos que, tras pasar unos días por las pequeñas pantallas, son arrojados de nuevo a sus orígenes de personas normales y corrientes. El escritor bohemio Cansinos Assens (en la imagen inicial) tituló uno de sus libros "El divino fracaso". En aquellos tiempos de comienzos del siglo XX los poetas y los artistas buscaban la fama y el reconocimiento. Hoy días los poetas, salvo alguna excepción, son considerados tan "anónimos" como cualquier hijo de vecino. Así son los tiempos. FRANCISCO GARCÍA JURADO

Más recientes de Lectoresaudaces

Cuando queríamos ser Umberto Eco

Todavía recuerdo el "fervor intelectual" que presidía los kioskos de prensa en la honorable ciudad de Bolonia a comienzos de los años 90 del siglo XX. Libros de Umberto Eco, traducciones al italiano de Fernando Savater y no sé cuántas cosas más 28/05/2016

El paisajismo hiperrrealista de Julián Palazuelos

El paisajismo hiperrrealista de Julián Palazuelos

"Vista de Burdeos", de Julián PalazuelosÓleo sobre telaMuseo de Arte Contemporáneo de Nueva YorkSin duda, uno de los grandes pintores de estos comienzos del siglo XXI es Julián Palazuelos. Formado primero en Sevilla y luego en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ya en Madrid 28/12/2015

El templo y sus habitantes: Madurai (al sur de la India)

El templo y sus habitantes: Madurai (al sur de la India)

Ya solamente el nombre del estado de Tamil Nadu es una referencia mítica para cualquier viajero que recorra el sur de la India. Allí se encuentra Madurai, una de las ciudades más antiguas del mundo que hayan sido continuamente habitadas 30/08/2015

Sagradas areriscas: los tempos de Badami (Sur de la India)

Sagradas areriscas: los tempos de Badami (Sur de la India)

La entrada a Badami, como ocurre casi siempre en cualquier ciudad de la India, tiene algo de desolador 25/08/2015

"Por temas de...": una expresión vulgar de la causa

Es sabido que algunas palabras, dada su inmensa capacidad para designar muchas cosas, terminan teniendo un significado léxico imperceptible 19/01/2015

Mostrando: 1-5 de 246