MillecturasunavidaMiembro desde: 08/11/10

Millecturasunavida

http://millecturasunavida.blogspot.com/

0
Posición en el Ranking
0
Usuarios seguidores
Sus noticias
RSS
  • Visitas
    420.738
  • Publicadas
    299
  • Puntos
    0
Veces compartidas
199
¡Consigue las insignias!
Trimestrales
Recientes
Visitas a noticias
Hace 3d 0

image

Es cierto que, de entrada, el sabor puede recordar al de un puñado de césped pasado por un cedazo. Perdón por el símil, pero siempre llegamos a lo desconocido desde lo conocido, con un poco de imaginación y otro de valentía. Recuerdo aquella primera vez: cuando llegas al reino de los tés, te embriaga una atmósfera exótica de mundo heterogéneo y colonizadores británicos, pantalones beig cortos y calcetines altos, mucho calor, recolectoras con sari, El corazón de las tinieblas de Conrad... no sigo con las asociaciones porque me parece que me estoy psicoanalizando, y por aquí uno nunca sabe hasta dónde puede llegar o hasta quién o incluso si hay un quién ahí en las oscuridades del pasillo interior o un manojo de pulsiones... bueno, atrezzo freudiano con en el que nunca me he vestido, y menos ahora con estos 37º a la sombra.

Sí, recuerdo la primera vez: aquella exuberancia de aguas calientes especiadas, sus cajitas de cartón ordenadas en las baldas del supermercado y aquellas leyendas casi de autoayuda al dorso: que si antioxidante, equilibrio, quemagrasas, bienestar... Lo que no es retórica no existe: lo crucial es que sea verdad. Pues eso, té verde: el té verde descuella entre la multitud de híbridos herbáceos 'para dormir', 'para relajarte', 'para adelgazar', 'para averías somáticas diversas', 'para sacar al perro', 'para cuando no se te ocurre otra cosa mejor', 'porque sí'... Pero ahí estaba el té verde, en su simplicidad comunicativa de color primario (o secundario, depende desde dónde se vea), y en sus potencias curativas cuasimágicas: entre todas, recuerdo su detención del alzheimer -ya se ve que funciona-.

Y su origen chino. Me transporta al Liang Shan Po, aquel río mítico de aquella serie mítica de mi niñez, cuando los héroes como Chin Lu se atiborraban a té y vino de arroz (la verdad es que no he probado este último asunto, pero siendo valenciano, me da cierto repelús). Supongo que no hay nada más capaz de acoger y sublimar cualquier excrecencia imaginativa que los olores y los sabores y las músicas. En ellos cabe todo, son una enciclopedia caprichosa e imprevisible, seguramente porque refieren a realidades "menos materiales" que las que captamos por la vista (aquí sigo a Santo Tomás de Aquino). Si alguien me dice que el té es una invitación a la espiritualidad, no le diría que no, al menos por el contraste con nuestra dependencia de las imágenes, tan hipnóticas, que nos arrebatan la atención, a veces tan impositivamente. El té, su invisibilidad aromática y gustativa, me recuerda a la lectura: un montoncito de tinta sobre un montoncito de fibras vegetales (de entrada, algo no muy atractivo), y el resto es nuestro aporte espiritual.

Paladeo una taza de té verde, y al entrecerrar los párpados sé que se me achina el rostro, aunque Chin-Lu no me esperará para remontar justicieros el Liang Shan Po; y aunque, lo reconozco, en el fondo sigo siendo incapaz de liberarme de esta ciega fe en el césped.

Más recientes de Millecturasunavida

Áspera nada, de Juan Meseguer: cuatro notas de lectura

Áspera nada, de Juan Meseguer: cuatro notas de lectura

0 I.Dos líneas apresuradas sobre nuestra posmodernidad la describirían como el todo vale, la ironía total y algún otro rasgo trasgresor.. 23/06/2014

La cocina del Máster Universitario en Escritura Creativa UCM: notas de fin de curso

0 Looking for his Master (after Turner)JM Mora Fandos. Acuarela sobre papelI.Estamos de acuerdo: lo más interesante de un máster en escritura creativa es ponerse el delantal en octubre, y no quitárselo hasta junio. Alumnos y profesores 18/06/2014

El violín mojado, de Javier Sánchez Menéndez: cuatro notas de lectura

0 I.Me gusta, sobre todo, la primera parte, "Aquellas infinitas escaleras". No siempre sabes por qué, pero el no saber no quita que te guste. O precisamente te gusta más porque no lo sabes. Debe de ser una ley de recepción lírica -esto ha quedado muy pedante-. Pero algunos porqués sí creo que los sé 17/06/2014

La sociedad del cansancio, de Byung-Chul Han: cuatro notas de lectura

0 I. Si alguien no anda algo cansado -pero profundamente-, no entenderá este librito. Para este filósofo coreano formado en Alemania ya no sirve el paradigma inmunológico para representarnos lo que nos pasa 16/05/2014

¿Qué hacemos con los adverbios? Literatura y hamburguetura

0 Elmore Leonard aconseja nunca utilizar un adverbio para modificar el verbo 'dijo': "-dijo suavemente/con rapidez/cansado/con un deje de escepticismo..."Bien, me parece muy sensato. Hay ocasiones en que no seguir esta regla denota poca confianza en las palabras, en el lenguaje, en el lector.. 02/05/2014

Mostrando: 1-5 de 305