
Una tarde en una cafetería escuchaba (sin querer) una conversación entre un juez y algunos amigos, el juez en cuestión se ufanaba de que al día siguiente sentaría en el banquillo al alcalde de la ciudad, lo decía en tono arrogante y orgulloso como si tuviera la potestad de agarrar por los testículos a mismísimo Dios.
"Mañana lo voy a tener sentado en el banquillo como se tiene a un delincuente y me voy a permitir el lujo de "acojonarlo"...
...cuando lo tenga esperando por mi media hora, se va a acordar de mi y va a saber lo que es estar jodido...
Los están a la jueces a la greña porque no los elige el pueblo soberano
Quién esto decía, era en aquel entonces un juez de una ciudad de provincias que ni siquiera es capital, pero si ha dado algunos ministros, ha buen entendedor sobran detalles.
Al escuchar estas palabras me recorrió el cuerpo una especie de corriente eléctrica y traspasé mi estado emocional a otra circunstancia, pensé que si en vez de un juez se tratara de un cirujano... estábamos desamparados caso de emitir opiniones desfavorables hacia el personaje.
Se imagina usted que le toque ser operado por un médico que le tiene manía, o que simplemente es contrario a sus ideas.
Se imagina usted en el quirófano aguardando a que ese personaje le hunda el biturí en las carnes?
Pues el personaje en cuestión existe, así que ándese con cuidado...
El juramento Hipocrático, algunas veces resulta se un juramento hipócrita.