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¿Qué es el amor?

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01/11/2019 01:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los investigadores han encontrado que, igual que ocurre con las sustancias psicoactivas, cuando nos enamoramos ocurre una cascada neuroquímica dentro de nuestra cabeza

Soy profesor de filosofía en una prestigiosa universidad. Hoy hemos tocado el tema de la intangibilidad del amor, mis alumnos me han preguntado cómo reconocerlo, cómo saber si una está enamorado. La verdad es que es un asunto difícil, pero cuando lo has tocado sabes que es real, que tiene cuerpo, que se puede ver, sentir y reconocer.

Les he contado cómo lo descubrí yo. Ella era una estudiante de segundo curso de medicina. Toda una lumbrera, inteligente, sensata, culta, quizá un poco pagada de sí misma; yo era la horma de su zapato, un chico corriente, lógico, un poco gamberro. Lo mejor de mi era el sarcasmo. Un día coincidimos en una conferencia política que daba un veterano profesor que había sido senador; era de Barcelona. Y esto hubiera quedado así, de no ser por lo que sucedió entonces.

Ella hizo un comentario despectivo sobre los catalanes, yo estaba a su lado y reaccioné sin pensarlo. Soy catalán también y me dolió su chiste sobre nosotros. Inmediatamente se disculpó, y más de una vez. Me propuso tomar una cerveza una vez finalizase la conferencia. Le dije que no era necesario, que no se lo tendría en cuenta, que entendía que sólo había sido un comentario tonto y que yo era quien tenía que disculparse. Cuando terminó la charla le lancé un adiós en forma de sonrisa sincera, que ella, perspicaz, preciosa y con los ojos más bonitos que había visto, aprovechó con rapidez para mantener nuestra mirada durante casi un minuto y posteriormente lanzarme la sonrisa más maravillosa que pueda explicar.

Fue un beso con los ojos, en el que desaparecieron todos los asistentes a la charla, sentí en ese instante que ésta era la primera vez en mis veintidós años que me ocurría.

Me detuve unos metros más allá y volví la cabeza para comprobar cómo ella me miraba al alejarme, pero en lugar de esa mirada vi una chica guapa, alta y estupenda que se acercaba a ella y a la que me pareció que le daba a entender que aquel estúpido que se alejaba creía haber ligado con ella. Me quedé observándolas y pensando, bueno, a la vista está que son preciosas, pero de sensibilidad deben cojear bastante. En ese momento ella pasa por delante de mí sin mirarme y se va con su amiga.

Ni siquiera los psicólogos nos ponemos de acuerdo en definir el concepto de amor

Cuando salí de allí me dije que la primera impresión es la que cuenta y que esta chica no era más que una gilipollas integral, y la saqué de mi pensamiento inmediatamente.

Era una tarde de otoño preciosa y decidí pasear por la zona. Disfruté del paseo y cuando me disponía a abandonar el campus apareció detrás de mí y me adelantó sólo para mirarme. Yo la miro y ella se para; yo me paro también y mientras la miro le hago un gesto de no entiendo nada, ¿qué te pasa? ¿qué quieres? Ella baja la cabeza en señal de disculpa y se va.

Creo que la quise desde el primer momento. Pero aquel gesto de humildad me derritió. Me sentí estúpido.

De vez en cuando me pasaba frente a la facultad de medicina para verla de lejos, me conformaba con eso, siempre me he preguntado qué pudo pensar de esa reacción tan estúpida que tuve aquella tarde.

Pasaron dos años y un día dejé de verla, pasaba cada día como había hecho desde esa primera vez, pero ya no estaba. No volví a verla. Simplemente ayer estaba y hoy había desaparecido. Finalmente me decidí a preguntar por ella a otros alumnos compañeros suyos. Una muchacha de pelo rubio y piercings en labios, nariz y orejas me contestó: "Cecilia ya no estudia aquí, se fue de Madrid". Mi cara debió ser un poema porque la chica adoptando una expresión amable me dijo: "Creo que está en Salamanca". Yo le agradecí la información y me fui.

Han pasado ya quince años desde esto y sigo acordándome de ella y sigo también sin enamorarme de nadie.

Supongo que a vuestros ojos, esto no es más que la estupidez de un profesor colgado, me disculpé ante mis alumnos. Pero les garantizo que me acuerdo de Cecilia con ternura, y que aún hoy día, siempre que paso por delante de la facultad de medicina miro y no pierdo la esperanza de volver a encontrarme algún día con ella. Yo creo que eso es amor. ¿Qué opinan ustedes?


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Aicrag (255 noticias)
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